domingo, 16 de agosto de 2015

Perdi2

Entonces, ese día me hallé perdido. Me perdí entre las sombras más ocultas de mi propia oscuridad, en lo recóndito de los recuerdos casi olvidados; de los dolores casi cicatrizados, de sus abrazos casi congelados. Me vi envuelto en la nebulosa de tu recuerdo, de tu mirada... pero ya no, ya no queda nada. De pronto al final de aquel túnel vertiginoso, pero transitable; nostálgico, pero deplorable... oí tu voz lejana, que desde un profundo lago inagotable de agua salada me hacía entender que también estabas perdida, pero había una leve, muy leve diferencia. Por mi parte, con el dolor construí un camino de retorno que ya había aprendido a seguir incluso con el corazón abierto y la mente cerrada. Tú, por el contrario habías sellado toda salida con tu soberbia y tu tan bullada sabiduría. Ya ni con tu pecho cerrado y con la mente abierta, lograbas salir del laberinto de emociones que día a día te llevaba navegando en círculo por el Aqueronte del corazón.

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